Los siropes para postres, una bonita y deliciosa solución en un solo gesto: un chorro sobre el helado, las tortitas, los gofres o el yogur y el plato queda terminado. La gama cubre los sabores de más salida —chocolate, chocolate blanco, fresa y pistacho— junto al caramelo líquido, imprescindible también para el flan, y se completa con el sirope de arce canadiense, el endulzante natural que se ha vuelto habitual en desayunos y brunch. Hay envase de casa y formato grande para heladerías, creperías, hoteles, restaurantes y cafeterías, donde el consumo es continuo y el coste por ración manda.
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